Este es un libro escrito con ojos, imaginación y sensibilidad de niño. Ojos que ven el muro que nos separa de los demás. Imaginación que nos desnuda como ladrillos en ese muro. Sensibilidad que nos seduce a cuidar, sanar, acariciar, alimentar, consolar, escuchar, creer, confiar y soñar.
Se nota en este libro al reportero que escudriña siluetas de perros que se disputan afanosamente un trozo de pan, laderas que vomitan lodo cuando llueve, manifestaciones de vida en un cementerio, gente de bien que en las calles les bota plata a quienes tienen miedo y hasta un sol que llora nubes derretidas.
Se nota en este libro al reportero que escudriña siluetas de perros que se disputan afanosamente un trozo de pan, laderas que vomitan lodo cuando llueve, manifestaciones de vida en un cementerio, gente de bien que en las calles les bota plata a quienes tienen miedo y hasta un sol que llora nubes derretidas.
Se nota también que Mario se solaza descubriendo que una mujer sin fortuna es afortunada porque es capaz de decirte que "si un niño te abraza, abrázalo" y "si un niño te da un beso, contéstale ese beso".
Este es un libro de esperanza porque en él hablan adultos que aprendieron los derechos de los niños, mujeres incapaces de robar una panela, menores que se sienten queridos y protegidos, madres comunitarias que abrigan la esperanza de que uno de "sus" niños sea Presidente de la República, ex drogadictos que se perfilan como estrellas deportivas, o prostitutas que se rebelan contra antropólogos, médicos, psicólogos y sociólogos que hablan de ellas en el día y las buscan en la noche.
Y claro, este también es un libro de denuncia porque grita -y a muchos les recuerda- que los pobres todavía existen; además es un testimonio incómodo para una sociedad cristiana que entró a un nuevo milenio sin haber sido capaz de redimirlos de la exclusión, de haberles construido el paraíso prometido y de haberles creado condiciones para vivir con dignidad plenamente humana.
En este mundo globalizado, en esta sociedad del conocimiento, en medio de la idolatría a la economía de mercado y cuando viejas y remozadas ideologías forcejean para seducirnos y hacernos creer que son la panacea, es bueno que Mario Henao Quevedo simplemente nos interpele desde la historia de los pobres de carne y hueso.
CARLOS ALBERTO CHICA
CARLOS ALBERTO CHICA
Portada de la primera edición impresa del libro 'Detrás del muro', publicado en el mes de julio del año 2000, con un tiraje inicial de 3.000 ejemplares.


